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Los cigarros no se apagan solos ........ o ¿si?

 
Una de las situaciones que se nos presentan con frecuencia a los fumadores es lo que los cubanos denominan “cigarros apagones” y sobre este tema hay numerosas teorías, pero yo siempre he mantenido la tesis de que un puro no se apaga solo, sino que somos quienes los hemos encendido los que los dejamos apagar…intencionadamente o no.
Un viejo torcedor de la f ábrica de Partagas llamado Mario me contó hace años que los habanos están hechos para quemar parejos con las aspiraciones del fumador y  a pesar del tiro de los mismos la combustión se paraliza cuando no alentamos la misma.
Mi teoría, expuesta en numerosas ocasiones en publico y con la advertencia de que no se trata de ofender a las señoras es que un puro es como una mujer: “si no le prestamos atención y le dedicamos su tiempo…se apaga”. Y casi siempre que hay alguna señora delante suele se quien mas se ríe con esta afirmación.
Por lo tanto yo estoy convencido de que cuando vamos realizando nuestras aspiraciones con regularidad y mantenemos la combustión adecuada no hay motivo para que se apague nuestro habano, ya que en ello estamos dedicados a uno de los placeres habituales.
Es cuando hemos depositado en el cenicero nuestro habano para atender otras cosas y le cortamos la combustión cuando se apaga solo o casi.
 
Pero hay algunos fumadores habituales que mantienen también la tesis de que para degustar un habano se debería dejar apagar en algún momento de la fumada para volverlo a encender y lo hacen así.
Manteniendo que la combustión de cualquier tipo de vegetal, cuanto más las hojas de nuestro tabaco, produce un efecto no solo físico sino también químico cuando se queman, no deja de ser también cierto que al paralizar la combustión y con el enfriamiento se produce una alteración de ese proceso químico, por lo que al volver a encender nuestro cigarro las condiciones del mismo (sabor, aromas, etc) también se han alterado.
Como siempre he mantenido que cada uno puede procurarse el placer subjetivo que desee a la hora de degustar su habano, pues ya se pueden imaginar nuestros amigos del Club Pasión Habanos que quien decida dejarlo apagar es dueño de su propio placer.
Pero también hay ocasiones en que debemos dejarlo para atender algo más prioritario en ese momento y entonces mi consejo es que se deje apagar en paralelo en el descansillo del cenicero (si es posible) para que no se caiga la ceniza.
Cuando volvamos a encenderlo trataremos de hacerlo como si el encendido fuera de nuevo. Es decir, con regularidad por su pie y sin dejar caer la ceniza fría acumulada.
Si a mis compañeros del Club les ocurre podrán observar que haciéndolo de esa forma y realizando las primeras aspiraciones de la nueva fumada, ocurrirán dos fenómenos: la ceniza fría se cae sola y vuelven aparecer las características de sabores y aromas propios del habano que estemos degustando.
En ocasiones en que he depositado la ceniza fría antes de volver a encender me he encontrado con un cigarro que –por lo general- amarga en las primeras aspiraciones y no mantiene el equilibrio de sabores y aromas como en sus comienzos.
Pero hagan ustedes la prueba y no se olviden que la mejor forma de fumarnos un habano es disfrutarlo de principio a fin sin dar lugar a que le perdamos la pista a la fumada.

Festival del habano 2012

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XIV HABANO'S FESTIVAL

La mayor reunión internacional de entusiastas del mejor tabaco del mundo: El habano

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