• Español
  • English
  • Deutsch

Guias

Los tres tercios de la fumada

Había una vez un viejo habanero que decía que en los habanos están “el principio,  el después y al final”, lo que casi corresponde matemáticamente con la clásica división de los tres tercios del puro.
Siempre se ha tenido por buena la tradición cubana de que hemos de referirnos al análisis de un cigarro a través de las percepciones que nos permiten la observación y degustación de los tres tercios y así lo hemos hecho.

Los Habanos y las vacaciones

Si es cierto que el placer de degustar un buen habano requiere una determinada dedicación de nuestro tiempo y el deleite de apreciar sabores y aromas, no cabe la menor duda de que en los días de vacaciones quizás sean los momentos más idóneos para obtener lo mejor de nuestros cigarros.

" El encendido " ( y III )

Anteriormente habíamos visto los distintos elementos que nos pueden servir para encender nuestros habanos, ahora examinaremos las distintas formas de combustionar los cigarros, de tal forma que la fumada nos sea lo más placentera posible.
Es de todos conocido que hemos de quemar de manera regular el pie del cigarro, pues así facilitaremos la combustión del mismo a lo largo de la fumada, por lo que será de mayor utilidad no tener excesiva prisa en realizar nuestro encendido.

" El encendido " ( II )

El primero de ellos es la rápida combustión de la lámina de cedro y su baja cantidad de calorías que no siempre suponen un encendido adecuado para nuestros cigarros. De hecho, si ustedes lo prueban comprobarán que habrán de utilizar más de una de estas varillas para conseguir el encendido perfecto.
Más moderno y de utilización generalizada fueron los encendedores de gas, pero si no observásemos la norma de que solo la punta de la llama prenda los bordes de la base de nuestro cigarro nos podemos encontrar con que el sabor del gas contamina los aromas y sabores del tabaco.

" El encendido " ( I )

Una vez que hemos realizado el corte de nuestro habano, estamos en disposición de encenderlo para que comencemos a fumarlo adecuadamente al momento en que nos encontremos, bien sea la sobremesa, después de un desayuno, media tarde o después de la cena.
Los más viejos fumadores de habanos sabían que la llama para el encendido no debía colocarse directamente sobre el pie de nuestro cigarro, sino que es preciso que solo la punta de la llama, girando entre nuestros dedos el puro, vaya haciendo la combustión regular.

Páginas

Scroll to Top